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Thursday, August 18, 2022

Abraham y Lot Después de Separarse

 


Texto: Génesis 14, 18-19

    Proverbios 4.18-19 puede describir los caminos de Abraham y Lot. “La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan”.
    En nuestros estudios sobre la vida de Abraham, hemos visto que el Dios de gloria le apareció cuando vivía en Mesopotamia, en Ur de los caldeos (Gn. 12.1; Hch. 7.2). En ese primer encuentro, cuando Dios se dio a conocer,  le mandó algo que le puso en compromiso: dejar su tierra y sus parientes. Ahí vemos la primera muestra de la fe del patriarca, que “por la fe... obedeció para salir... sin saber a dónde iba” (He. 11.8). Si se dice esto hoy a cualquier persona, no sería buena su reacción. Dios quiso hacer de él una nación especial y bendecida, el pueblo de Dios, y le dio las promesas de Génesis 12.2-3. Vimos también  los primeros errores de Abraham, causados por la prioridad que dio a su familia. Primero, salió de su tierra, pero con sus parientes en lugar de dejarlos ahí (Gn. 11.31-32), Por eso el capítulo 12 comienza así: “Pero Jehová había dicho...”. El verso 4 apunta otra obediencia parcial, cuando fue con él su sobrino Lot. Tardó años en rectificar esto, pero vimos en el capítulo 13 que se separó de Lot.
    Cuando se separaron (Gn. 13.10-18), se fueron cada vez más lejos el uno del otro. Abraham se quedó arriba, cerca del altar que edificó, pero Lot descendió e iba acercándose a Sodoma, y al final entró en esa perversa ciudad. Las decisiones tienen consecuencias, y Lot no decidió por fe, sino por lo que agradó a sus ojos, y tal vez a los de su esposa, y escogieron lo que Dios condenaba (v. 13). Después de separarse de Lot, Abraham recibió otra palabra de Dios en la que le prometió la tierra. Edificó otro altar en Hebrón (v. 18), pero que sepamos, Lot nunca hizo un altar. Abraham seguía a Dios, pero Lot seguía al mundo. Por su manera de vivir, Lot perdió la santidad, la comunión, el testimonio, los bienes, la casa, la esposa, y acabó viviendo en una cueva.
    En Génesis 14 leemos del tiempo después de la separación de Abraham y Lot. En Sodoma las cosas iban de mal en peor, y surgieron conflictos políticos y militares. Los versos 1-12 relatan como Sodoma se rebeló y se metió en una guerra que perdió. Lot fue llevado cautivo también, porque estaba en medio de Sodoma e identificado con ellos. “Lot... y sus bienes” (v. 12) fueron tomados, por estar donde no debía. Es un efecto secundario de integrarse en el mundo.
    En los versos 13-15 Abraham, al recibir las noticias, armó a sus siervos y fue a liberar a su pariente. Tuvo que viajar al norte de Damasco (v. 15), y cuando los halló, atacó de noche, usando la táctica de la sorpresa. Recobró todos los bienes, y su sobrino, y con todo eso regresó a Sodoma.
    Los versos 17-24 relatan que salieron a su encuentro dos reyes, uno bueno y otro malo. El rey de Sodoma buscaba a sus súbditos (v. 17). El rey de Salem, Melquisedec, también era sacerdote del Dios Altísimo, un verdadero creyente y adorador, de los pocos que quedaban. Trajo pan y vino, para recibir y dar refrigerio al libertador (vv. 18-20). Melquisedec bendijo a Abraham, y éste le dio los diezmos de todo. Hebreos 7 da el significado espiritual de ese encuentro. En cambio, el rey de Sodoma no bendijo a Dios, sino solo quería a las personas (v. 21), y ofreció a Abraham todos los bienes a cambio de ellas. Pero Abraham sabiamente rehusó los bienes de Sodoma, pues todo lo de Sodoma estaba contaminado. Había jurado a Dios que no tomaría nada de ese rey de sodomitas y perversos. (vv. 22-24). No quería que ese rey luego pudiera decir que había enriquecido a Abraham. La limpieza e integridad son más importantes que los bienes materiales, y debemos tener cuidado de con quiénes nos asociamos.
    Parece extraño que después de todo lo acontecido, Lot se quedara todavía en Sodoma. No había aprendido nada. Del capítulo 19 sabemos que su esposa e hijas tampoco querían salir de ahí. Pero Abraham volvió a su lugar en Mamre. Posiblemente después de esto Abraham esperaba un contraataque de los que había vencido, o temía la enemistad del rey de Sodoma a quién había rechazado. Pero en Génesis 15.1 Dios le apareció nuevamente a Abraham para confirmar la promesa: “No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. Dios es “galardonador de los que le buscan” (He. 11.6). Pero pesad, ¿Cuándo buscó Lot a Dios? No dicen las Escrituras que lo hiciera. Debemos poner nuestro corazón y mente en Él, y vivir para agradarle. Él se encarga del cuidado de los que le son fieles.
    Los capítulos 15 y 16 relatan la promesa divina acerca de su descendencia. El capítulo 17 nos informa del origen de la circuncisión – la señal del pacto que Dios estableció con Abraham y toda su descendencia.
    Pasamos al capítulo 18, y nuevamente Dios le apareció, esta vez en una visita personal (v. 1). Los versos 2-8 destacan la hospitalidad de Abraham, y Hebreos 13.2 nos manda ser hospitalarios, porque “algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.  Después de comer, Dios confirmó la promesa de que Sara daría a luz un hijo (vv. 9-15), y salido al camino, avisó a Abraham de la destrucción de Sodoma y sus alrededores (vv. 16-33). Sodoma estaba entonces como hoy está mucho del mundo: “...el pecado de ellos se ha agravado en extremo” (v. 20). Hoy no han inventado nada nuevo, y Dios todavía abomina todos esos pecados. Dos veces el Nuevo Testamento declara que Dios puso a Sodoma y Gomorra como ejemplo a los impíos, es decir, si vives así, eso es lo que te espera.
    En los versos 23-33 apreciamos la intercesión de Abraham, aparentemente preocupado por su sobrino. Sabe que Dios es “Juez de toda la tierra”, y hoy a muchos se les ha olvidado esto. Dios tiene derecho y obligación de juzgar la maldad en todo el mundo. El libro de Apocalipsis relata cómo hará esto. La oración no es pedir solo por nosotros, sino interceder por otros, y las Escrituras afirman que la oración eficaz del justo puede mucho. Dios prometió no destruir la ciudad si hallara a diez justos, pero no los hubo.
    Pasamos al capítulo 19, y en los versos 1-3 los dos ángeles llegaron a Sodoma. Parecían como hombres, es decir, en cuerpos humanos, y podían comer y beber (v. 3). Lot los recibió y hospedó, y por única vez en su vida tenía a dos ángeles en su casa. Cuando Abraham recibió a esos huéspedes, todo fue pacífico y sin problemas, pero no así con Lot. En los versos 4-11 leemos del conflicto con los perversos de la ciudad que quisieron violar a esos huéspedes celestiales, “todo el pueblo junto”, desde el más viejo hasta el más joven – así que no había inocentes en Sodoma. Los ángeles intervinieron para proteger a Lot y su familia, pero les costó trabajo porque no querían salir. Los tuvieron que apurar y repetir la advertencia para que saliesen de la ciudad (vv. 12-23), “porque vamos a destruir este lugar” (v. 13). Lot avisó a sus yernos (v. 14) pero se lo tomaron a broma, porque evidentemente Lot había perdido su testimonio y credibilidad, porque vivía como uno más en Sodoma. Los ángeles tuvieron que apurar a Lot y su familia para que saliesen. “Escapa por tu vida, no mires tras ti” (v.  17); “Date prisa, escápate” (v. 22). Nunca tuvieron que hablar así a Abraham, porque él vivía en piedad, cerca del altar, no en lugares como Sodoma.
    En los versos 24-29 leemos de la destrucción de esas ciudades, que no fue por causas naturales sino por la mano de Dios. Fue un acto soberano de juicio y limpieza por fuego. También murió la mujer de Lot por mirar atrás a la ciudad (v. 26), pues parece que sus afectos estaban ahí, y desobedeció el mandato del ángel (v. 17). Ella es figura de los que aman al mundo (1 Jn. 2.15-17). Cristo advirtió: “Acordaos de la mujer de Lot” (Lc. 17.32). Hay mujeres que son esposas de hombres piadosos, pero ellas son mundanas, y el juicio de Dios les alcanzará. Hermanos, no miremos las cosas de abajo, sino las de arriba (Col. 3.1-4). Miremos adelante y arriba (He. 12.3), pues en este mundo somos peregrinos, no ciudadanos.
    Los versos 30-38 relatan cómo Lot vino a ser un “hombre de la cueva”, debido al temor. No buscó a Abraham, sino se quedó en su cueva con sus hijas. Ellas, quizás contaminadas moralmente por lo que habían visto y aprendido en Sodoma, se convencieron de que el incesto era necesario para dar descendencia a su padre. Esto es la inmoralidad por lógica humana. Dieron a beber a su padre y cuando estaba ebrio se aprovecharon de él y quedaron encintas (vv. 32-35). De eso no vino nada bueno – los moabitas y los amonitas (vv. 37-38). Abraham recibió de Dios el hijo de la promesa, Isaac, concebido milagrosamente. Pero Lot recibió de sus hijas dos hijos malditos, concebidos del incesto cuando estaba ebrio. ¡Consideremos, hermanos, el camino de Abraham – por la fe – y el camino de Lot – por la carne, y decidamos de una vez ser fieles y devotos al Señor!

 Lucas Batalla   del estudio dado el 17 de julio 2022

Abraham y Lot: La Necesidad de la Separación


“Te ruego que te apartes de mí”

 

Texto: Génesis 13.1-18

En Génesis 12 vimos que Dios llamó a Abraham a salir de su tierra, parentela y la casa de su padre (v. 1), pero por alguna razón, Lot le acompañó. Esto a la larga causó problemas, porque, aunque era creyente, Dios no llamó a Lot ni le dio la tierra como a Abraham. 2 Pedro 2.7 dice: “el justo Lot”, pero no sabemos cuándo se convirtió, si antes de salir de Ur, o en Harán, o luego en Canaán.
    Génesis 13 comienza con la subida de Abraham de Egipto a Canaán, “y con él Lot” (v. 1). Había adquirido muchas riquezas (v. 2), y dice el verso 5 que Lot también tenía muchas posesiones. El verso 3 informa que Abraham “...volvió... hacia Bet-el”, “al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová” (v. 4). En Egipto había vivido alejado de Dios, en un país pagano. Vivir en amistad con los del mundo no es bueno. Estamos en el mundo, pero no somos del mundo (Jn. 17.14). No parece que le importaba a Lot vivir en Egipto, pues luego fue a vivir en Sodoma. Andaba como una nave sin timón. Pero Abraham debía estar en la tierra que Dios le indicó, y tener su tienda cerca del altar.
    Abraham y Lot representan dos clases de cristianos. Uno es santo y separado del mundo porque busca la comunión con Dios. El otro cree en el Dios verdadero, pero tiene los ojos puestos en el mundo. Los gustos de Lot y su esposa los llevaron a Sodoma, y terminaron perdiendo todo. Mejor les hubiera sido quedarse en Ur o en Harán. Abraham era un hombre de oración – invocó el nombre de Jehová en el lugar del altar. Pero Lot nunca hizo un altar, ni leemos ninguna oración suya. Abraham vivía por fe, como extranjero (He. 11.8-9), pero la Biblia no dice eso acerca de Lot. 

    Los versos 5-7 relatan el conflicto que surgió entre los pastores de Abraham y los de Lot, porque tenían muchos bienes y la tierra no era suficiente (v. 6). Menciona al cananeo y al ferezeo (v. 7), es decir, que los del mundo observaban el altercado. Hay que cuidar siempre el testimonio ante los del mundo, pero Lot intentó arreglar la situación. La tierra no era suya, pues Dios no le prometió nada, y debía deferir a Abraham, pero no actuó.
    Abraham tomó la iniciativa para resolverlo (vv. 8-9). No quiso altercado. Pero hermanos, observad que tampoco propuso una tolerancia mutua en la que cada uno cedía un poco y respetaba las opiniones del otro. El patriarca siguió la paz, y fue cortés como siempre, pero observad, hermanos, que esa paz vino por la separación. “Te ruego que te apartes de mí” (v. 9). Aunque eran los dos creyentes, y parientes, no debían andar juntos. A muchos les parece duro esto. Preguntan: “¿Por qué no podemos estar juntos, pues somos hermanos?” Observa que Abraham dijo: “somos hermanos” - esto es - parientes (v. 8), pero insistió en la separación (v. 9).
    Parece que a Abraham le costó obedecer a Dios en eso su sobrino, pero al final vio que era necesario. Si le hubiera dicho eso antes de salir de Ur, o Harán, se habría librado de esos problemas. Hay quienes son creyentes y parientes o amigos, pero que no deben andar juntos, porque no están de acuerdo (Am. 3.3). Quizás nos cuesta separarnos de ellas, por lazos familiares o de amistad, pero hay que obedecer a Dios. Puestos a escoger, debemos imitar lo espiritual, lo que nos acerca más a Dios, no al mundo. Siglos después, el apóstol Pablo escribió: “sed imitadores de mí”, no de otros (1 Co. 11.1; Fil. 3.17). El apóstol Juan enseñó: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno” (3 Jn. 11).
     Cuando Abraham inició la separación, Lot miró y vio algo muy atractivo (vv. 10-11). Es interesante que el verso 10 dice que el verdor de la llanura del Jordán le pareció “como la tierra de Egipto”. Entonces, “escogió para sí” (v. 11). No tuvo deferencia para con su tío, sino escogió lo que le parecía lo mejor, pero sin saber que todo eso sería destruido. El creyente que escoge el mundo se equivoca como Lot, porque “el mundo pasa, y sus deseos” (1 Jn. 2.17). “Y se apartaron”. Era necesario para que Abraham recibiera la bendición de Dios. Después de separarse, cada día se alejaron más el uno del otro. Sin la influencia de Abraham, Lot fue de mal en peor.
    Abraham estuvo en el campo, pero Lot fue a las ciudades de la llanura, e iba acercándose a Sodoma (v. 12). ¿En qué tipo de ciudad querían estar Lot y su esposa? El verso 13 la describe así: “Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera”. Lo que entonces había en Sodoma y las ciudades vecinas, está hoy en todo el mundo. Este mundo se ha convertido en Sodoma, un lugar de perversidad que nos da vergüenza y asco. El gobierno de nuestro país legaliza la homosexualidad y el lesbianismo. Quieren borrar la distinción entre los sexos. Las mujeres se visten como hombres, y algunos hombres como mujeres. Pero aunque los gobiernos legalicen el pecado y la perversión, Dios nunca los legaliza. Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. Dios tiene unas normas y hay que respetarlas. Por ejemplo, las mujeres no deben llevar pantalones y cortar el pelo como los hombres. Dicen que es la moda, pero eso no importa, sino la voluntad de Dios. En la iglesia debemos vestirnos como santos, no como mundanos. Hace años que me sorprendí en un campamento “cristiano” cuando las mujeres vinieron al estudio en bikini. Les protesté, pero no les pareció bien, y poco después yo y mi esposa abandonamos ese lugar. No debemos imitar a Lot, el hombre que no se separó sino se integró, y perdió la santidad y su testimonio.
    Hay quienes desean imponer los valores del mundo en las iglesias, y muchas, incluso asambleas de hermanos, han copiado esas modas y valores. Pero eso digo, hermanos, que hay que resistir, porque no debemos meternos en ese molde (Ro. 12.1). Seamos santos y piadosos, y esto incluya nuestra forma de vestir y hablar. 2 Corintios 6.14-7.1 enseña y enfatiza la necesidad de practicar la separación. No hay comunión entre lo santo y lo mundano. Aunque le dolió a Abraham separarse de Lot, era para su salud y bienestar espiritual. Leemos que “después que Lot se apartó de él”, Dios habló con Abraham (v. 14). Le dijo que alzara los ojos, no como Lot, sino para mirar a los cuatro puntos cardinales y ver toda la tierra. Confirmó Su promesa: “toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre” (v. 15). Es unilateral, por lo que no puede ser invalidada por Israel. Es soberana, pues no depende de las naciones unidas ni otros. Y tampoco tiene fecha de caducidad, pues es “para siempre”. Lo que Lot escogió fue quemado y desapareció para siempre. Lo que Dios dio a Abraham será suyo eternamente, con gran bendición.  De eso aprendemos que Dios da lo mejor a los que no escogen para sí, como Lot, sino permitan que Dios escoja. Esto afecta todo área de nuestra vida. Dejemos a Dios dirigir nuestras vidas.
    Aunque la separación era necesaria, Abraham seguía amando a Lot. Cuando oyó que Lot había sido llevado cautivo (Gn. 14.12-16), armó a los de su casa y salió para atacar al enemigo y librar a su pariente. Arriesgó la vida por él, pero no volvieron a vivir juntos.
    El verso 18 relata que Abraham fue en sentido opuesto a Lot. Es otro resultado de la separación. Con el tiempo hay más distanciamiento. Se acercó a Hebrón, pero no moró en la ciudad sino en el campo, en el encinar de Mamre, y ahí edificó otro altar a Jehová.
    Hermanos, no estamos practicando debidamente hoy la línea divisora. Es bueno ser cortés y amable, pero no podemos andar con todos. No hay que esperar que se cansen y se vayan los que tienen otra línea de doctrina y práctica. Esas tensiones y conflictos pueden arruinar a una familia o iglesia, como las corrientes del mar que destruyeron la nave que llevaba a Pablo. “Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar” (Hch. 27.41).
    Recordemos la pregunta de Amós 3.3, “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” Aunque nos duela, y aunque nos quedemos solos, tomemos la iniciativa y digamos: “te ruego que te apartes de mí”. La vida cristiana es una senda difícil, y ¿por qué no decirlo, de pocos amigos?  Recordemos que es mejor estar solo que mal acompañado.
    Como aprendió Abraham, gran amigo es Dios de los que esperan en Él. Cuando se quedaron solos, Dios habló con Abraham para confirmar Sus promesas. Es como si dijera: “Hiciste bien. No te preocupes, yo soy tu amigo fiel”. Y Abraham tiene el apodo “Reuel” en hebreo (amigo de Dios), o “al Kalil” en árabe (el amigo). Es recordado con honor como amigo de Dios (véanse 2 Cr. 20.7; Is. 41.8; Stg. 2.23). Escogió bien, y ahora queda preguntar si escogeremos como él.

de un estudio de Lucas Batalla   10 julio 2022



Saturday, July 16, 2011

ABRAHAM Y LOT

Texto: Génesis 13:1-18

En el versículo 1 encontramos a Abraham (Abram) saliendo de Egipto con su mujer Sara, “con todo lo que tenía, y con él Lot”. Abraham se había equivocado yendo a Egipto en tiempos de dificultad, y allí había manchado su testimonio con el engaño respecto a su esposa Sara, porque tenía temor del hombre. Proverbios 29:25 dice que el temor delhombre pone lazo. Pero antes de criticar demasiado a Abraham debemos recordar que nosotros también hemos cometido fallos así. Nadie tiene una fe perfecta, y todos tenemos que aprender. Sería mejor que aprendiéramos de los errores de otros, pero parece que preferimos equivocarnos nosotros mismos. Cuando uno se da cuenta de que se ha equivocado y no estádonde Dios quiere que esté, debe corregirlo, y esto hizo Abraham. “Subió de Egipto”. Si has descendido espiritualmente a un lugar o en una situación donde no estás en la voluntad de Dios, confiesa tu error y sube de allí.

Ahora bien, este versículo enseña otro problema que Abraham arrastraba desde hacía tiempo, al decir: “y con él Lot”. Lot era el remolque. Fue a Egipto porque Abraham fue allí. Subió de Egipto porque Abraham subió. Estaba contento de seguir a Abraham, probablemente en parte porque le admiraba, y también, comoveremos, porque al enriquecerse Abraham Lot también se enriquecía. Pero su sobrino Lot no tenía que estarcon él, porque Dios había dicho a Abraham en Génesis 12:1 que tenía que salir de su tierra, su parentela y la casa de su padre. Se marchó de su tierra, pero llevaba a su padre y Lot, parte de su parentela, consigo. Sólo llegaron hasta Harán, y allí murió el padre de Abraham. Luego se marchó de allí todavía acompañado de Lot. Esta falta de atención a las instrucciones divinas le iba a traer a la larga más de un problema. Siempre es mejor hacer exactamente lo que el Señor nos dice.

El versículo 2 dice que Abraham era riquísimo en ganado, plata y oro. Tenía muchas posesiones, y parte de ellas venía de los egipcios, según el 12:16, porque Faraón le favoreció a causa de Sara su mujer. Más adelante estas riquezas iban a contribuir a sus problemas.

Los versículos 3 y 4 dicen: “volvió por sus jornadas...hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram elnombre de Jehová”. Volvió, porque se había ido a un lugar donde no hay comunión ni vida espiritual, comohoy en día hacen muchos. Y como muchos, se enriqueció en el mundo, pero se empobreció espiritualmente. Fijémonos hermanos, que no hubo altar en Egipto. Para ir al lugar del altar donde invocaba el nombre de Jehová, tenía que subir, tenía que volver. Algunos, cuando se equivocan, cuando se apartan del Señor y semeten en el mundo, no quieren reconocerlo ni corregirlo. Quieren seguir donde están, como están, y que el Señor les bendiga allí. Pero esto no es así. Abraham tenía que salir de Egipto si quería acercarse al Señor, invocarle y adorarle como antes, y caminar con Él. Volver es la forma de reanudar la comunión con el Señor.No es bueno para nuestra carne, nuestro orgullo, pero lo es para nuestra vida espiritual. Nuestra vida espirituales lo más importante que hay.

El versículo 5 comienza con las palabras: “También Lot, que andaba con Abram”, y comenta acercade las riquezas de Lot. Ahora Abraham estaba fuera de Egipto, pero todavía tenía a Lot. Como vimos en Génesis 12:1, Dios le había dicho claramente dejar a su parentela, pero todavía llevaba a Lot consigo, y fue problema porque Lot no era como Abraham. Lot representa al cristiano que no está comprometido o consagrado del todo. Podríamos llamarle un “creyente de remolque”, que estaba cerca de un gran hombre de Dios, y le seguía, pero sin la misma consagración y sin la misma espiritualidad. Lot creía en Dios, lo sabemosde 2 Pedro 2:7, pero no tenía una vida como la de Abraham, ni tenía que estar con Abraham. Dios había llamado a Abraham a salir, no a Lot. Dios había prometido la tierra a Abraham y sus descendientes, no a Lot. Lot estaba fuera de su sitio, y un creyente que no está donde debe estar no hace nada más que causar problemas a los demás. Por ejemplo, Jonás en el barco ocasionó problemas para todos los marineros y pasajeros del barco. No sabemos por qué estaba Lot con Abraham, pero es posible que fuera porque había preguntado si podía ir, y a Abraham le dio pena decirle que no. Pero siempre es mejor seguir las instrucciones de Dios.

En los versículos 5 y 6 vemos que eran tantas las posesiones de los dos que no podían morar en el mismo lugar. Dios sabía esto cuando llamó a Abraham a salir de su parentela. Las posesiones, las riquezas que vienen del mundo, causan problemas. Y esto parece ser lo principal de Lot. Tenía riquezas, pero poco más. Que sepamos, Lot nunca hizo nada para su tío Abraham. Más importante es el detalle de que Lot nunca construyó un altar. No podemos vivir como Dios quiere sin esto. El altar significa el lugar de sacrificio y comunión, el lugar de revelación de la voluntad de Dios y el lugar de bendición. La vida consagrada no sepuede vivir sin altar, sin adoración y comunión con Dios. Abraham tenía un altar físico, de piedras, que había edificado. Nosotros hoy en día no tenemos altares físicos. No hay altar en la sala de reuniones de la iglesia. Pero sí, debe haber la costumbre de reunirse con el Señor, adorar, alabar, interceder y pedir que Él nos guíe. Los del mundo cuando quieren practicar religión, necesitan velas, incienso, santos, sacerdotes, liturgia, etc. porque no conocen a Dios ni le adoran. Pero el Señor Jesucristo nos enseñó que “Dios es Espíritu, y los quele adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:23).

Lot era buena persona, humanamente hablando, pero iba de remolque, tras Abraham, y su propia vida espiritual carecía de consagración, celo y devoción. No procuraba él mismo caminar con Dios, sino que caminaba con Abraham (v. 5). Hay creyentes hoy en día que son como Lot. Creen en el Señor, pero no le siguen de cerca. Faltan la consagración, el celo y la devoción en su vida. Falta la convicción de que están donde el Señor quiere y que están sirviendo al Señor. Su vida es nada más que estar cerca de otras personasconsagradas. En la familia de padres creyentes a veces los hijos son así: creen en el Señor pero no tienen la consagración de Sus padres. Como Lot, se sienten atraídos por el mundo, y carecen de dirección en su vida espiritual. Lo mismo pasa en las iglesias, donde muchos observan e incluso admiran el celo y la devoción de algunos hermanos, pero viven toda su vida sin esta consagración. Pablo varias veces llamó a los creyentes a imitar su ejemplo,porque no es suficiente el estar cerca de un creyente consagrado. Cada uno de nosotros debe consagrarse de todo corazón al Señor, como dice el himno: “Todo a Cristo, yo me rindo, lo que tengo, lo que soy”. 

En los versículos 6 y 7 vemos surgir el conflicto entre Abraham y Lot, aunque más precisamente seríaentre los de su casa, no entre ellos mismos. Entre los fieles y los no fieles hay problemas, hay conflicto y siempre es así, en el matrimonio, entre amigos y también desgraciadamente en la iglesia. Detrás de esta verdad hay una razón, un principio inalterable. La carne y el espíritu no puede vivir juntos. “La tierra no era suficiente para que habitasen juntos”. Pero el problema no estaban en la tierra. Tenían delante suyo toda latierra prometida; ¿acaso no había espacio suficiente? No era el terreno en sí, sino la carne y el espíritu. Lot quería estar cerca de Abraham, y no podían vivir en la misma tierra sin conflictos. Además, “el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra”, y los paganos observaban cómo se comportaban Abraham y Lot. Hoy en día muchos cristianos no consagrados han causado testimonio malísimo delante del mundo con sus críticas, sus contiendas y sus peleas. Algunos han ido a la ley contra otros, peleándose por locales y bienes económicos, y tienen un testimonio fatal delante del mundo. En lugar de decir: “mira cómo se aman” dicen: “¡Mira cómo se pelean!” Por esto repito que no era sólo lo material, porque lo material con amor se soluciona,sino que era lo espiritual. Pablo identifica la procedencia de las contiendas en su primera epístola a loscorintios, y también cuando escribe a los gálatas: es la carne. Volviendo a Génesis, más adelante en la historiade Abraham surgieron conflictos entre Sara y Agar, y entre Isaac e Ismael. Santiago pregunta: “¿De dóndevienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestrosmiembros?” (Stg. 4:1). Aun la tierra prometida no puede contener a dos en yugo desigual. 

En el versículo 8 Abraham manifiesta su nobleza, gentileza y generosidad. La chispa no saltó de él, porque era el espiritual. El espiritual ve a Dios y se humilla. Abraham buscaba la paz, como el Señor también nos manda a nosotros hacer.“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Ro. 12:18). “Seguid la paz con todos” (He. 12:14). Así que, el humilde y el generoso era Abraham,que inició la búsqueda de la paz, diciendo: “No haya ahora altercado entre nosotros dos...porque somos hermanos”. No lo dijo Lot, sino Abraham. Lot no tuvo esta nobleza de carácter como Abraham. Aunque era el más joven y debía haber actuado con deferencia, fue Abraham quien tomó la iniciativa. No esperemos queel otro busque la paz, hermanos, sino que seamos nobles y pacificadores como Abraham. 

En el versículo 9 Abraham ofrece a Lot su elección. Cede a él primero. Cuando andan de forma distinta y no hay acuerdo ni propósito común, es mejor separarse. Abraham cumple ahora, por fin, lo que Dios le había dicho mucho antes. “Te ruego que te apartes de mí”. Andaba mejor sin Lot. A veces tenemos que echar denuestra vida cosas aunque duele. Ciertamente tenemos que echar así a la carne, y digámoslo también al mundo.

El versículo 10 nos muestra la respuesta de Lot. Como el más joven él debía haber dicho algo como: “No, tío Abraham, no debo escoger. Escoge tú primero”. Pero Lot no era como Abraham. “Alzó Lot sus ojos,y vio”, dice el texto. Lot andaba por la vista, no por fe. Así que, el en versículo 11, “Lot escogió para sí”, como egoísta. Que sepamos, ni siquiera le dio las gracias. No le importó mucho la comunión de un hombre santo, como muchos en el mundo y en las iglesias. Su mente no estaba en lo espiritual, sino en el mundo. Así que el texto dice: “y se fue Lot hacia el oriente,y se apartaron el uno del otro”. La separación que tuvo que hacerse años atrás cuando Abraham salió de Ur, llegó con atraso. El profeta Amos hace la pregunta: “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?”(Am. 3:3). 

En los versículos 12 y 13 vemos el contraste entre los movimientos de Abraham y los de Lot. “Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sustiendas hasta Sodoma”. Lot se iba acercando a los que aborrecían a Dios. El versículo 13 describe la maldad de Sodoma, pero aun sabiendo esto, Lot prosiguió su camino, hasta que al final acabó dentro de Sodoma. Lot poseyó temporalmente a Sodoma, y fue arruinado cuando llegó el juicio de aquella ciudad, pero Abraham tiene la tierra para siempre. Lot fue como quien vive en una casa condenada que pronto va a ser derrumbada. Nosotros también enfrentamos el peligro de sentirnos atraídos por el mundo, pero debemos recordar que el mundo y las obras que están en el serán quemadas. Dios nos llama a poner la mira en las cosas de arriba, como Pablo enseña en Colosenses 3:1-4.

Los versículos 14-18 nos enseñan cómo Dios bendijo a Abraham posteriormente a su separación de Lot. Abraham anduvo con Dios y cuando Lot se fue, Dios le bendijo. Lot había mirado por su cuenta, pero Dios dice a Abraham dónde mirar: “Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte yel sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre” (vv. 14-15). Uno anduvo por fe y el otro por vista. Lot se iba acercando a Sodoma, y Abraham seiba alejando de allí.  En el versículo 16 le promete una descendencia incontable. En el versículo 17 le llamaa levantarse y andar “por la tierra, a lo largo de ella y a su ancho”. Y Abraham obedece en el versículo 18, y al final de sus movidas puso su tienda en Mamre, al lado de Hebrón, “y edificó allí altar a Jehová”. Allí Abraham presentaba sus sacrificios, adoraba, invocaba al Señor, y le daba gracias por todos Sus cuidados. Donde moraba Abraham había altar, pero donde moraba Lot no había ninguna. Abraham ilustra una verdad que alguien ha dicho, que Dios siempre da lo mejor a los que dejan a Él la elección. Las decisiones quetomamos en esta vida no sólo determinan el curso de nuestra vida, sino que también demuestran de qué carácter somos.

Así que, hermanos queridos, busquemos primeramente el reino de Dios y Su justicia. Es donde está la bendición de Dios. Seamos hombres y mujeres maduros, espirituales, no livianos ni carnales. Haya siemprealtar en nuestra vida. Como Abraham reconoció a Dios en todo, así hemos de hacer nosotros. Que el Señornos ayude a considerar muy bien las decisiones que tomamos y las elecciones que hacemos, porque escogerbien trae bendición, y escoger mal ocasiona pérdida. ¡Que Dios nos ayude por Su gracia a escoger bien!

de un estudio dado por L.B., en Sevilla, el 15 de octubre, 2006